Por RAPAL Uruguay

Durante el mes de setiembre en Uruguay se han llevado a cabo varias actividades en el marco de la celebración del Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono (16 de setiembre) y los 20 años del Protocolo de Montreal.

El Protocolo de Montreal relativo a Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono es un tratado internacional diseñado para proteger la capa de ozono a través del control de producción de las sustancias que se creen responsables del agujero de la capa de ozono.

Las sustancias que dañan la capa de ozono son los denominados gases artificiales como los Cloro Fluoro Carbonos CFC (que contienen cloro) que resultaban muy útiles en heladeras, pulverizadores y aparatos de aire acondicionado. En 1974 se descubrió que estos gases actuaban directamente contra el ozono, gas que está presente naturalmente en nuestra atmósfera, principalmente en la tropósfera (10%) y la estratósfera (90%); transformándolo en otros compuestos y dejando a la Tierra sin su filtro solar. Esto se hizo muy evidente cuando en 1985 se descubrió desde el espacio el agujero de la capa de ozono, una enorme zona de la atmósfera situada sobre la Antártica en la que la capa de ozono apenas existía y que amenazaba con extenderse.

Aparte de las sustancias denominadas CFC que dañan la capa de ozono existe un agrotóxico ampliamente utilizado en Uruguay que al elevarse a las capas altas de la atmósfera, daña la capa de ozono: el bromuro de metilo.

El bromuro de metilo es un gas utilizado en la producción hortícola para esterilizar suelos antes de plantar, ya que mata insectos nematodos, malezas y agentes patógenos. El bromuro de metilo se aplica inyectándolo al suelo o a los almácigos, cubriéndolos luego con plástico para que retengan el gas. Se emplea principalmente en cultivos como tomates, morrones, pepinos y melones entre otros tantos. También se lo utiliza para proteger granos almacenados contra insectos.

Aparte de dañar la capa de ozono, el bromuro de metilo es extremadamente tóxico y ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud en la categoría I (la de mayor toxicidad).

Este gas penetra especialmente por los pulmones causando serios problemas, incluso la muerte. Puede atacar el sistema nervioso, provocando mareos, dolor de cabeza, náusea, vómitos, sueño, debilidad, visión borrosa, y en dosis y tiempos prolongados puede provocar convulsiones y desmayos. Por lo general después de un contacto excesivo con el bromuro de metilo se presentan daños crónicos irreversibles en el hígado, riñones y pulmones. Según investigaciones también existe la posibilidad de que pueda causar cáncer y defectos de nacimiento.

Después de veinte años de la existencia del Protocolo de Montreal, Uruguay ha tomado medidas para disminuir el deterioro de la capa de ozono. Sin embargo los esfuerzos no han sido suficientes para eliminar el bromuro de metilo y tampoco para implementar alternativas no contaminantes a esta sustancia.

Hacemos un llamado a las autoridades correspondientes a que adopten medidas para la eliminación del uso del bromuro de metilo. Existen suficientes evidencias de su daño, tanto para el ambiente como para la salud de las personas. Consideramos que después de veinte años de haber ratificado un protocolo que apunta a eliminar sustancias altamente tóxicas es tiempo más que suficiente como para tomar medidas concretas.

¿Se tendrá que esperar veinte años para que todos los organismos involucrados en este tema consideren que el bromuro de metilo DEBE ser eliminado?

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